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domingo, 2 de agosto de 2020

RONDA DE GUINARDÓ, DE JUAN MARSÉ


Juan Marsé acotó de manera precisa el espacio y el tiempo en su novela corta “Ronda de Guinardo”: la acción transcurre durante el 8 de mayo de 1945, día en que los periódicos informan que la Alemania nazi se ha rendido a los países aliados y que por tanto está cercano el final de la Segunda Guerra Mundial.  En España hace solo seis años que finalizó la Guerra Civil y el país vive los primeros años de la dictadura franquista, marcada por la miseria, la represión política, que en el caso de Cataluña se manifiesta también como represión lingüística.

Siguiendo las técnicas aprendidas en autores como Joyce, la novela es un deambular por la ciudad de dos personajes, un inspector de policía y una muchacha huérfana, Rosita, recogida en “La Casa de Familia”, regentada por la cuñada del primero. El inspector debe conducirla  al depósito de cadáveres del hospital  para que reconozca el cadáver del hombre que la violó dos años atrás Juntos recorren el distrito de El Guinardó. Rosita, a quien aterra semejante perspectiva, va a ir demorando con mil excusas el momento del reconocimiento del cadáver. En las numerosas paradas por locales, por bares, por los rincones de las calles, delante de verjas de casas… se suceden episodios de una sordidez cotidiana que nos van mostrando el ambiente miserable en que está sumido el pueblo, el miedo de la burguesía catalana y la represión implacable de la policía sobre la población. Rosita, una muchacha de 13  años, llevada a Cataluña después de haber perdido en Andalucía  a toda su familia durante la Guerra,  es el símbolo de todas las vejaciones y explotaciones: se ve obligada a realizar trabajos no retribuidos en diferentes chalés de la ciudad, tiene que contribuir a las cuentas del orfanato, es prostituida...El inspector, enfermo y envejecido, parece que está viviendo su último día de vida, su particular bajada a los infiernos. Le asaltan los recuerdos de sus pasadas atrocidades y repite algunos de sus gestos de abuso ya casi como un autómata. 

La  novela  se cierra en el depósito de cadáveres, donde el lector hace el último descubrimiento atroz.  En este final, como en toda la novela, Marsé consigue crear un clima deprimente no solo por lo que cuenta sino sobre todo por lo que sugiere.


martes, 31 de diciembre de 2019

SU CUERPO ERA SU GOZO, DE BEATRIZ GIMENO



La novela de Beatriz Gimeno, inspirada en una historia real de la que se hizo eco la prensa escrita en diciembre de 2001,  consigue lo que no había encontrado en ninguna otra novela cuyo tema o trasfondo sea la dictadura franquista: la reproducción de un  ambiente opresivo, gris, irrespirable, mórbido, clautrofóbico que se mete en los huesos desde la primera página.   La dos protagonistas de la novela viven esa represión en carne viva, sin que se les dé respiro, porque el terror se interioriza y la mirada de los demás es carcelaria.

Lo que no debió ser más que una historia de amor de  dos mujeres que  se quieren desde su infancia  y deciden vivir juntas se convierte en una historia de inmenso  dolor.  Condenadas a una relación clandestina, que irremediablemente se hace pública, sufren los ataques furibundos de sus propias familias, la venganza prepotente de los hombres que no admiten su rechazo, la actuación de los psiquiatras torturadores de la época...  Aislarse es el único método de defensa que se les ocurre a estas dos mujeres, evitar a toda costa que se abra un resquicio por el que alguien puede penetrar en su intimidad y destruirlas. Porque además de ser una historia de amor prohibido y perseguido, la novela es también una historia de soledad. Impresiona esa relación en que el amor excluye cualquier otro vínculo, esa cárcel de amor que intentan crear Ali y Luz. Pero en esa cárcel ni siquiera son dueñas de las palabras; no se  atreven a ponerle nombre a su relación, porque el lenguaje también es del poder, que decide lo que se puede nombrar y lo que no, y el  nombre de su relación está inscrito en el código penal  y no solo en el moral.

Como no podía ser de otra manera, la novela trata también de la situación de la mujer en la España franquista. Si bien sus familias responden con un repudio más o menos duro, no se trata de  las dos familias más  ultramontanas que podían encontrarse en el país. Ambas han dado estudios universitarios a sus hijas, pese a lo mal visto que estaba este hecho en la década de los 50. En el caso de Luz,  el padre le da a su hija unos estudios universitarios que hubiera deseado dar al hijo que no tuvo. En el caso de Ali, también es el padre el que impulsa esa decisión de la joven pero por  una preferencia emocional que la antepone  a su hijo, quien  siempre estará resentido por esa preferencia inexplicable socialmente.  Significativamente, ambas familias llegarán a pensar  que la raíz de la sexualidad "torcida y perversa" de sus hijas  está en haberles dado una posición que las masculinizaba, que las sacaba peligrosamente del recto camino, el único para una mujer: casarse y tener hijos, atender al hogar. 

Sin duda, una novela recomendable  para que no se nos olvide lo que un día fue, y lo que nadie nos asegura que no pueda volver a ser.