sábado, 21 de abril de 2018

Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello ( 1867-1936)

  
Una compañía de comedias intenta ensayar una obra. En medio de los problemas habituales del personal técnico y artístico, se presentan en el recinto seis personajes en busca de un autor o director que les dé vida y les permita reproducir la tragedia de sus vidas. Estos personajes han sido creados a medias por un actor que interpretó su obra, pero ellos quieren continuar la vida que les ha insuflado. Entre ficción y realidad, los personajes consiguen entrar en escena y captar la atención de todos. Comienzan entonces a contar su peculiar conflicto.
Resultado de imagen de SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR El padre, tras conocer la infidelidad de su mujer con su secretario, le pide a esta que abandone el hogar. El hijo de ambos se queda con el padre y, a falta de una madre que le ayude en su educación, ha crecido con un carácter difícil. Fruto de la unión ilegítima entre la madre y su amante, nacen la hijastra, el muchacho, y la niña. Pero el padre, presa del remordimiento y los celos, intenta conocer a los hijos de su exmujer. Da al fin con la hijastra, a quien ve a la salida del colegio. Pero la madre, asustada por la perseverancia de su exmarido, huye con su nueva familia a otra ciudad y el padre, durante varios años, pierde el contacto con ellos. Al cabo del tiempo, el amante de la madre muere, y la situación de precariedad de la familia les obliga a regresar a la ciudad que habían abandonado. La hija es ya una jovencita de 18 años que lleva recados y encargos de costura a Madame Paz. Esta dama, en apariencia ilustre, no aparece más que como una discreta regente de una casa de citas, que dispone en su “ taller”de habitaciones reservadas para la clientela. Sin que la madre se entere, Madame Paz ha convencido a la chica para que sea una más de las “niñas” del prostíbulo. El padre, que frecuenta el “taller” de la Madame, se encuentra un día con la hijastra, que no reconoce, pues con la edad ha cambiado su aspecto físico. La muchacha y él están a punto de ir a la cama, cuando de forma súbita la madre irrumpe en la habitación llena de horror ante la aberrante escena de ver a su hija entregada a quien fue su marido. El padre aprovecha la penosa situación de la familia y lleva su casa a la madre junto a sus tres hijos. La convivencia familiar es cada vez más difícil, pues hay constantes enfrentamientos de odio y luchas internas. La hijastra muestra una gran repugnancia por el padre, y también odia al hijo de este, que mira a todos como extraños. La madre intenta reconciliarse, pero el destino de la familia parece estar escrito. Un día la hija pequeña cae al estanque de jardín mientras juega, y se ahoga. El muchacho, que presencia la escena, saca un revólver y se pega un tiro. La historia la interrumpen durante su transcurso el director, los técnicos del teatro y los actores. Al final, todos los actores y personajes se debaten entre la ficción a la realidad. Cada uno defiende, desde su profesión, una interpretación de lo que acaba de ocurrir. Para los personajes inacabados es todo realidad; para los actores y el director, se trata tan solo de la ficción mágica del drama. Cuando se apagan las luces del teatro en la compañía se ha marchado, un proyector ilumina la imagen de la familia, con la ausencia de las sombras del muchacho y de la niña. El director sale corriendo del escenario. Padre, madre e hijo permanecen inmóviles en escena. La hijastra salta al patio de butacas, ríe con una risa maléfica e irónica; finalmente, sale hacia el vestíbulo desde el que se escucha una última carcajada, mientras cae el telón.







Fuente: Ramón Nieto y Liuba Cid

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