martes, 1 de agosto de 2017

MEDITACIONES DE MARCO AURELIO, LIBRO II


De este Libro II de las Meditaciones de Marco Aurelio me han sorprendido su concepciones ( seguramente heredadas de los griegos) sobre  el ser social de los hombres, la naturaleza de la muerte y la naturaleza del tiempo. Podrían resumirse así:
-Los seres humanos hemos nacido para colaborar entre nosotros , y tratarnos como adversarios es contrario a la naturaleza.
- La muerte, despojada de los fantasmas humanos, no es otra cosa que disolución  y transformación de los elementos que nos componen. No solo es conforme a la naturaleza sino que le es útil a ésta.
-El tiempo no es sino el punto presente que vivimos; el pasado ya no es y por tanto no lo tenemos, no lo podemos perder; el futuro tampoco es, así que tampoco lo podemos perder. Pierden lo mismo el joven o el  viejo: su presente.


Citas:

“ No puedo con mi semejante ni odiarlo. Y es que hemos nacido para colaborar entre nosotros, igual que hacen nuestros pies, las manos, los párpado o la dentadura, superior e inferior. De modo que actuar como adversarios es algo contrario a la naturaleza. Y obrar contra natura es también indignarse y mostrar mutua aversión.”

“Para cualquier elemento de la naturaleza es bueno todo lo que colabora con ella en su conjunto y es capaz de conservarla. Y preservan el mundo tanto las transformaciones de los elementos  simples como los compuestos.”

“¡Cómo en un instante desaparece todo: en el mundo, los cuerpos mismos, y en el tiempo, su memoria! ¡Cómo es todo lo sensible, y especialmente lo que nos seduce por placer o nos asusta por dolor o lo que nos hace gritar por orgullo; cómo todo es vil, despreciable, sucio, fácilmente destructible y cadáver! ¡Eso debe considerar la facultad de la inteligencia! ¿Qué son esos, cuyas opiniones y palabras procuran buena fama ¿Qué es la muerte? Porque si se la mira a ella exclusivamente y se abstraen, por división de su concepto, los fantasmas que la recubren, ya no sugerirá otra cosa sino que es obra de la naturaleza. Y si alguien teme la acción de la naturaleza, es un chiquillo. Pero no sólo es la muerte acción de la naturaleza, sino también acción útil a la naturaleza. Cómo el hombre entra en contacto con Dios y por qué parte de sí mismo, y, en suma, cómo está dispuesta esa pequeña parte del hombre.”

“Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde. En consecuencia, lo más largo y lo más corto confluyen en un mismo punto. El presente, en efecto, es igual para todos, lo que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante. Luego ni el pasado ni el futuro se podría perder, porque lo que no se tiene, ¿cómo nos lo podría arrebatar alguien? Ten siempre presente, por tanto, esas dos cosas: una, que todo, desde siempre, se presenta de forma igual y describe los mismos círculos, y nada importa que se contemple lo mismo durante cien años, doscientos o un tiempo indefinido; la otra, que el que ha vivido más tiempo y el que morirá más prematuramente, sufren idéntica pérdida. Porque sólo se nos puede privar del presente, puesto que éste sólo posees, y lo que uno no posee, no lo puede perder.”



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