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miércoles, 1 de mayo de 2019

Enrique de Ofterdingen. Novalis (Friedrich von Hardenberg 1772-1801)

En Enrique de Ofterdingen se nos narra una historia que, si bien transcurre en la Edad Media (en algún momento de las Cruzadas) es narrado desde algún punto  del siglo XVIII . Esta confusión o superposición de tiempos  revela una de las ideas fundamentales de la obra de Novalis: pasado, presente y futuro son lo mismo: solo el despliegue de la conciencia individual hace estar en un punto o en otro. El tema nuclear de la narración es la revelación progresiva del destino del héroe, que no es otro que  convertirse en lo que ha sido y será siempre:  poeta “La flor azul”, título de la novela, es el símbolo de la Poesía y del Amor, porque para Novalis no hay amor sin poesía ni poesía sin amor: vienen también a fundirse en uno.

La revelación tomará la forma de viaje, del peregrinaje; de hecho, Enrique de Ofterdingen es  una contestación  a la novela de Goethe, Los años de aprendizaje de Wilhelm, en la el protagonista viaja en busca del cumplimiento de su vocación de actor. 

Enrique, hijo de un artesano que tras sus sueños de juventud ha caído en el conformismo y el pragmatismo, inicia su andadura por el mundo cuando tiene 20 años y de la mano de su madre, en quien el padre ha abandonado la educación del muchacho. Esta lo lleva a Augsburgo para que conozca al abuelo, un viejo aristócrata . Todas las experiencias que vive el protagonista desde sus salida del hogar  son reminiscencias, en el sentido platónico del término, que le van acercado a su reconocimiento de su condición de poeta   Esas experiencias son sus conversaciones con los mercaderes en las jornadas de viaje hasta Augsburgo; la noche en el castillo de un soldado que estuvo en la Cruzadas; el encuentro con Zulima y su hija, traídas como botín de guerra desde Oriente; la conversación con el anacoreta que vive en una cueva y la lectura de un libro mágico en cuyas páginas está representada la vida pasada y futura de Enrique; la fiesta en la mansión de su abuelo, donde conoce, o más bien reconoce,  al poeta Klingsohr y a su hermosa hija Matilde; los primeros pasos de la relación con esta; el sueño en que se presagia la muerte de la joven, la unión amorosa de los enamorados, etc. Todo ello transcurre en unos pocos días.

Como hemos dicho, con la novela de Enrique de Ofterdingen, que quedó inconclusa, Novalis pretendía contestar la obra de Goethe Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. Goethe hace un alegato antirromántico contra los caprichos y ensoñaciones de los románticos, reivindica el mundo objetivo y la necesidad de que las aspiraciones subjetivas se ciñan a él. Acepta la sociedad burguesa aunque defiende que el individuo tiene que conservan en ella cierta capacidad de cambiar lay cierta autonomía personal. Para Goethe se deben tener claros los límites entre Arte y Vida, entre el sueño y la vigilia. En definitiva, su obra es un intento de conciliación con el mundo.  Novalis dejó escritas duras palabras  de rechazo a esta visión de Goethe, que es para él el triunfo de la prosa sobre la poesía o dicho de otra manera, de la materia prosaica  sobre el espíritu poética.   Novalis va a hacer en Enrique de Ofterdingen un subversión total de los valores goethianos. La realidad no es sino el sueño del poeta, el universo es el yo y desvelarlo es un camino interior para encontrar el propio destino  ya escrito en la eternidad. La poesía no es sino el lenguaje que vuelve a unir en un todo las escisiones, las fragmentaciones, las disciplinas. El poeta en su obra y en su vida, entre las que no existen  límites pues son lo mismo , es el que puede ver el espíritu del  todo; los mediocres son los que no aciertan a ver más allá de la materia, más allá de lo contingente, los que se reconcilian con un modo de ver conformista.  Con esta visión, Novalis escribió una obra donde triunfa el idealismo mágico.

La lectura de esta novela no es fácil más de dos siglos después de su composición; nuestras ensoñaciones y fantasías tienen hoy otra forma y, desde luego, están muy lejos de la visión mística y misionera de Novalis. Sin embargo, el autor alemán encontró una  forma bellísima de expresión que hoy, si lee sin prisa y con bastantes pausas, todavía puede impactarnos.

Citas de Enrique de Ofterdingen


A mí el sueño se me antoja como algo que nos defiende de la monotonía y de la rutina de la vida; una libre expansión de la fantasía encadenada, que se divierte barajando las imágenes de la vida ordinaria e interrumpiendo la continua seriedad del hombre adulto con un divertido juego de niños. Seguro que sin sueños envejeceríamos antes. Por esto, aunque no lo veamos como algo que nos llega directamente del cielo, bien podemos ver al sueño como un don divino, como un amable compañero en nuestra peregrinación hacia la santa sepultura. Estoy seguro de que el sueño que he tenido esta noche no ha sido algo casual, sino que va a contar en mi vida, porque lo siento como una gran rueda que hubiera entrado en mi alma y que la impulsara poderosamente hacia adelante.
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 En la poesía todo es interior: así como los otros artistas llenan nuestros sentidos exteriores con sensaciones agradables, el poeta llena el santuario interior de nuestro espíritu con pensamientos nuevos, maravillosos y placenteros. Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos.
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Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos. Tiempos pasados y futuros, figuras humanas sin número, regiones maravillosas y sucesos extraordinarios surgen ante nosotros, como saliendo de profundas cavernas, y nos arrancan de lo presente y conocido. Oímos palabras nuevas y no obstante sabemos lo que quieren decir. La voz del poeta tiene un poder mágico: hasta las palabras más usuales hasta las palabras más usuales adquieren en sus labios un sonido especial y son capaces de arrebatar y fascinar al que las oye.
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El auténtico entendimiento de la historia humana no se desarrolla hasta tarde, y ello ocurre más bajo el sosegado influjo de los recuerdos que bajo la fuerza de la impresión de lo presente. Los acontecimientos más cercanos parecen tener sólo una relación superficial, pero no por ello revelan una simpatía menos maravillosa con los lejanos;
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Cuándo, no lo sabemos, pero un día volveremos a vernos. Entonces sonreiremos pensando en todo lo que hemos dicho hoy: una luz celestial nos envolverá a todos y nos alegraremos de habernos encontrado en este valle de pruebas, de haber amigado y de haber visto que a todos nos animan unos mismos pensamientos y unas mismas esperanzas. No dudéis que son los ángeles quienes nos han reunido aquí. Si no apartáis los ojos del cielo no perderéis nunca el camino que lleva a vuestra patria. Con un silencioso recogimiento se separaron del eremita; pronto encontraron a los compañeros que no se habían atrevido a entrar, y así, contando toda clase de cosas, no tardaron en llegar al pueblo, donde la madre de Enrique, inquieta ya por su tardanza, les recibió con gran alegría. 6 El hombre que ha nacido para los negocios y para la vida activa no puede gozar temprano de la contemplación personal de todas las cosas ni de la experiencia viva de ellas. Se ve forzado a intervenir activamente en todo y atravesar situaciones muy diversas; en cierto modo, tiene que curtir su espíritu contra las impresiones a que se ve expuesto en toda situación nueva y contra la dispersión que pueda querer imponerle la cantidad y diversidad de cosas con las que tiene que vérselas; incluso bajo el acoso de grandes acontecimientos necesita saber seguir el hilo de sus negocios y no perder la agilidad y la destreza para conseguir lo que se propone. No debe ceder al atractivo de una callada contemplación de las cosas. Su alma no debe ser una contempladora de su interioridad, debe estar siempre atenta a lo que pasa fuera de ella y debe ser una servidora diligente, rápida y decidida de la inteligencia. Este tipo de hombres son verdaderos héroes: en torno a ellos ....
La vida agitada y los grandes acontecimientos le perturbarían. Su destino es una vida sencilla; el rico contenido y las múltiples manifestaciones del mundo los conoce sólo a través de libros y narraciones. A lo largo de su vida sólo muy raras veces ocurre que un acontecimiento externo se lo lleve por algún tiempo y lo meta en su vertiginoso torbellino, y esto únicamente para que así, por experiencia propia, pueda conocer mejor la situación y el carácter del hombre de acción. En cambio, los acontecimientos más insignificantes y habituales, hieren su fina sensibilidad y le presentan, de un modo rejuvenecido, aquel inmenso mundo;
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Es un hecho especialmente desgraciado el que la poesía tenga un nombre determinado y que los poetas formen un gremio especial. La poesía no es nada especial. Es el modo de actuar propio del espíritu humano. ¿No es verdad que en cada momento está el hombre anhelando y haciendo poesía?






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