domingo, 19 de enero de 2020

INSOLACIÓN, DE EMILIA PARDO BAZÁN

Atrevida, la novela se abre con la protagonista de la novela bajo los efectos de una terrible resaca etílica que ella se empeña en atribuir a una insolación.
¡Qué escándalo, una mujer que ha vuelto a casa borracha y que ha tenido una aventura con un hombre al que apenas conocía! Además en una feria popular, rodeada de vinazos y murgas populares. El caso es que ha perdido la honra; como no se acuerda de todo lo ocurrido, el lector también se queda a dos velas sin saber a qué atenerse sobre el alcance de la aventura.


Esa noche de  resaca Pardo Bazán pone en marcha la artillería con  que las mujeres intentan mentirse a sí mismas sobre sus actos.  Lo curioso es que la moralina que la marquesa de Andrade se aplica   no la convence , no se la cree, y ese es otro acierto de la narrativa de la escritora gallega. No sé si ese era el propósito de Pardo Bazán, pero realmente  no se aprecia ( o, al menos, yo no aprecio) sentido verdadero de culpa; más bien ocurre que Asís no confunde el deseo y el amor, y contra las convenciones de la época, se da cuenta de que lo suyo es deseo sexual, aunque luego nazca el amor. En ese orden no estaba permitido para las mujeres, mejor dicho, no estaba admitido el deseo sexual femenino nunca.

A partir de esa noche de resaca, toda la novela gira en torno a las rehuidas y a las “caídas” de la marquesa, cercada por Pacheco, el galán gaditano que incita a la dama a dar paseos por la periferia madrileña, la ladera de San Isidro o las Ventas del Espíritu Santo. Pacheco es de un derroche galante que hoy consideraríamos propio de un pesado. En su intento de reproducir el habla gaditana, Pacheco queda un pelín estereotipado. Pardo Bazán podría estar parodiando un poquito  a alguno de sus amantes ¿Quizá a Galdós? 


Adentrarse en esta novela es, sobre todo, volver al lenguaje amoroso  de la época. Visto desde nuestra perspectiva, no se entiende que se utilizaran tantísimas palabras, tanto circunloquio y  tanto pleonasmo para un asunto que hoy abreviamos en un guasap, nosotros que ya no tenemos novelas de galanteo sino de rupturas amorosas. También es verdad que  era la de Pardo Bazán una época en la que la burguesía tenía entre sus diversiones la conversación. Desde luego, a Pardo Bazán palabras no le faltaban. Sea como sea, a mí me  encantan esos largos paseos por el Prado y Recoletos en que los personajes no callan. 


Por lo demás, con Pardo Bazán sentimos el Madrid arrabalero de finales del siglo XIX, su bullicio, su miseria, su vitalidad. No tiene aún ese aire oscuro y delicuescente que presentará Pios Baroja en La busca.


En definitiva, esta novela está entre mis máquinas del tiempo, el único recurso para visitar el pasado.

domingo, 12 de enero de 2020

COMETIERRA, DE DOLORES REYES





Cometierra es el apodo de una joven flaca, de largos cabellos que tiene la extraña costumbre de comer tierra. Y esa tierra le habla de los muertos, de los desaparecidos que un día la pisaron, o mejor dicho, le provocan visiones de los últimos y terribles  instantes de unas criaturas, niños o mujeres que a  nadie importan más allá de sus padres o hermanos. Estos acuden desesperados  a la muchacha después de sentir el desprecio y la orfandad en la que los  deja una policía, un estado que está para otros asuntos. 

El lugar podría ser cualquiera de los barrios de la periferia bonaerense. Allí  se amontonan hacinados, expuestos a la violencia muchachos y muchachas sin futuro; la muerte es ese acontecimientos con el que pueden encontrarse en cualquier esquina, porque la vida no vale muy poco y la locura acecha a todos sus habitantes. 

Dolores Reyes cuenta todo este espanto sin recurrir a la truculencia; hay en su estilo una sencilla belleza lírica que no oculta  el infierno sino que dignifica a sus víctimas. 

En definitiva, una primera novela llena de sensibilidad que reivindica a los olvidados y acusa a un estado que hace tiempo que condenó a muerte a esos ciudadanos de tercera que son las mujeres de las barriadas pobres.



lunes, 6 de enero de 2020

LA DE BRINGAS (1884), DE BENITO PÉREZ GALDÓS


La de Bringas (1884) es la tercera de la novelas de la trilogía compuesta por El Doctor Centeno y Tormento. Se pueden leer independientemente, pero sin Tormento no es posible entender la fina ironía de Galdós en esta novela centrada en Rosalía Pipaón. Tampoco se entenderá plenamente si no se tienen en cuenta los diferentes paralelismos que hace el autor entre la historia privada de los Bringas   y la Historia que transcurre durante los cinco meses que preceden a la caída de Isabel II, es decir, a la Revolución del 1868.

 Los  Bringas viven en la segunda planta del Palacio Real, en un dédalo de pasillos y habitaciones  donde se alojan servidores de la administradores de palacio y acogidos casi por el favor regio y recomendaciones.  La familia, que antes vivía en la cercana  Costanilla de los Ángeles, está pletórica puesto que su nueva vivienda y el nuevo puesto de Bringas son un ascenso social que no les saca de la pobreza, pero les permite dorarla, y para la esposa, disimularla con más ahínco. Por lo tanto,  los Bringas están cerca de la Reina, a la que tratan personalmente. Esto permite a Galdós pasar ágilmente del plano público al plano privado.Durante toda la novela, en las conversaciones está el run run de que el descontento en las calles y en los cuarteles  está alcanzando una temperatura insoportable, ante la ceguera de la propia Reina y Francisco de Asís, el consorte. 

Leída superficialmente La de Bringas parece una mera novela costumbrista en la que se pone al descubierto la frivolidad de las mujeres en su querencia de trapitos para aparentar una riqueza y un estatus social que no tienen. Es, por supuesto, mucho más. Rosalía Pipaón muestra la verdadera catadura moral de la época y el estado económico del país. El marido, un tiranillo doméstico que somete a la familia a humillantes privaciones para poder acumular un dinero “muerto” en el fondo del escritorio representa el viejo modo de la acumulación precapitalista: la que todavía no entiende el dinero como la mercancía suprema que aumenta en su circulación, es decir,  por  el interés o por las plusvalías.  La esposa,  Rosalía Pipaón,  representa esa mentalidad de la burguesía hispana , que piensa que la riqueza se genera por la circulación del dinero ( y no en la producción de bienes y servicios)  y que solo ve en el capitalismo, el consumismo, la compra de mercancías que vienen, por ejemplo, de Francia, país que abastece los comercios de la capital de esos trapitos que vuelven loca a Rosalía Papión.  Con la Revolución burguesa del 68 cae el sistema Bringas y triunfa el sistema Pipaón; es ella la que se hará cargo de la economía familiar; para entender la transformación y su coste les invito a disfrutar de esta excelente novela decimonónica, que tanto nos puede decir de nuestro propio tiempo.




domingo, 5 de enero de 2020

CREA CADA UNO DE TUS POEMAS, de Blaga Dimitrova (Bulgaria)

Crea cada uno de tus poemas
como si fuera el último.
En este siglo saturado de estroncio,
lleno de terrorismo,
en el que todo ha echado a volar con velocidad supersónica
la muerte viene aún mas rápida.
Manda cada una de tus palabras
como si fuera la última carta antes de la ejecución,
como un mensaje en el muro de la prisión.
No tienes derecho a mentir,
ni el derecho a los juegos infantiles.
Simplemente no tienes tiempo
para corregir tus errores.
Escribe cada uno de tus poemas,
lacónicos y despiadados,
con sangre, como una despedida.


viernes, 3 de enero de 2020

2020, AÑO GALDOSIANO:



Entre 1980 y 1986 leí prácticamente todas las novelas de Galdós; era entonces una jovencita  que hacía mucho caso de las   recomendaciones de lectura de sus profesores, y Galdós figuraba en el número uno de la lista.  Mis  circunstancias familiares de aquellos años quisieron también que pasara los tres meses de verano en Madrid, con mucho tiempo para leer y recorrer las calles madrileñas siguiendo los pasos de los personajes que había conocido en el papel. Madrid y Galdós quedaron indisolublemente unidos en mis recuerdos. Después he releído con fruición algunas de las obras del autor canario, y por supuesto, este año me propongo dedicarle muchas horas; ese será mi homenaje en este 2020, centenario de su muerte.  Espero, además, que sus obras aparezcan con más frecuencia por la blogesfera, donde está bastante abandonado.

https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/01/04/francisco_canovas_sanchez_galdos_fue_protofeminista_102499_1026.html


https://elpais.com/elpais/2019/11/01/album/1572637596_586434.html?rel=str_articulo#foto_gal_1


https://elpais.com/cultura/2020/01/03/actualidad/1578059139_077727.html


https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200104/472670383488/perez-galdos-siglo-xix-electra-teatro.html


https://www.traveler.es/experiencias/articulos/actividades-ano-galdos-en-madrid-y-gran-canaria-que-hacer/17016


https://algunoslibrosbuenos.com/2020-ano-galdos


https://www.dondeirenmadrid.com/madrid-homenajeara-a-galdos-durante-todo-el-ano-2020/


https://www.eldiario.es/cultura/libros/Galdos-novelista-XIX-franquismo-republicano_0_979902359.html

jueves, 2 de enero de 2020

A UN POETA FUTURO, DE LUIS CERNUDA

No conozco a los hombres. Años llevo
De buscarles y huirles sin remedio.
¿No les comprendo? ¿O acaso les comprendo
Demasiado? Antes que en estas formas
Evidentes, de brusca carne y hueso,
Súbitamente rotas por un resorte débil
Si alguien apasionado les allega,
Muertos en la leyenda les comprendo
Mejor. Y regreso de ellos a los vivos,
Fortalecido amigo solitario,
Como quien va del manantial latente
Al río que sin pulso desemboca.

No comprendo a los ríos. Con prisa errante pasan
Desde la fuente al mar, en ocio atareado.
Llenos de su importancia, bien fabril o agrícola;
La fuente, que es promesa, el mar sólo la cumple,
El multiforme mar, incierto y sempiterno.
Como en fuente lejana, en el futuro
Duermen las formas posibles de la vida
En un sueño sin sueños, nulas e inconscientes,
Prontas a reflejar la idea de los dioses.
Y entre los seres que serán un día
Sueñas tu sueño, mi imposible amigo.

No comprendo a los hombres. Mas algo en mí responde
Que te comprendería, lo mismo que comprendo
Los animales, las hojas y las piedras,
Compañeros de siempre silenciosos y fieles.
Todo es cuestión de tiempo en esta vida,
Un tiempo cuyo ritmo no se acuerda,
Por largo y vasto, al otro pobre ritmo
De nuestro tiempo humano corto y débil.
Si el tiempo de los hombres y el tiempo de los dioses
Fuera uno, esta nota que en mí inaugura el ritmo,
Unida con la tuya se acordaría en cadencia,
No callando sin eco entre el mudo auditorio.

Mas no me cuido de ser desconocido
En medio de estos cuerpos casi contemporáneos,
Vivos de modo diferente al de mi cuerpo
De tierra loca que pugna por ser ala
Y alcanzar aquel muro del espacio
Separando mis años de los tuyos futuros.
Sólo quiero mi brazo sobre otro brazo amigo,
Que otros ojos compartan lo que miran los míos.
Aunque tú no sabrás con cuánto amor hoy busco
Por ese abismo blanco del tiempo venidero
La sombra de tu alma, para aprender de ella
A ordenar mi pasión según nueva medida.

Ahora, cuando me catalogan ya los hombres
Bajo sus clasificaciones y sus fechas,
Disgusto a unos por frío y a los otros por raro,
Y en mi temblor humano hallan reminiscencias
Muertas. Nunca han de comprender que si mi lengua
El mundo cantó un día, fue amor quien la inspiraba.
Yo no podré decirte cuánto llevo luchando
Para que mi palabra no se muera
Silenciosa conmigo, y vaya como un eco
A ti, como tormenta que ha pasado
Y un son vago recuerda por el aire tranquilo.

Tú no conocerás cómo domo mi miedo
Para hacer de mi voz mi valentía,
Dando al olvido inútiles desastres
Que pululan en torno y pisotean
Nuestra vida con estúpido gozo,
La vida que serás y que yo casi he sido.
Porque presiento en este alejamiento humano
Cuan míos habrán de ser los hombres venideros,
Cómo esta soledad será poblada un día.
Aunque sin mí, de camaradas puros a tu imagen.
Si renuncio a la vida es para hallarla luego
Conforme a mi deseo, en tu memoria.

Cuando en hora tardía, aún leyendo
Bajo la lámpara luego me interrumpo
Para escuchar la lluvia, pesada tal borracho
Que orina en la tiniebla helada de la calle,
Algo débil en mí susurra entonces:
Los elementos libres que aprisiona mi cuerpo
¿Fueron sobre la tierra convocados
Por esto sólo? ¿Hay más? Y si lo hay ¿adonde
Hallarlo? No conozco otro mundo si no es éste,
Y sin ti es triste a veces. Ámame con nostalgia,
Como a una sombra, como yo he amado
La verdad del poeta bajo nombres ya idos.

Cuando en días venideros, libre el hombre
Del mundo primitivo a que hemos vuelto
De tiniebla y de horror, lleve el destino
Tu mano hacia el volumen donde yazcan
Olvidados mis versos, y lo abras,
Yo sé que sentirás mi voz llegarte,
No de la letra vieja, mas del fondo
Vivo en tu entraña, con un afán sin nombre
Que tú dominarás. Escúchame y comprende.
En sus limbos mi alma quizá recuerde algo,
Y entonces en ti mismo mis sueños y deseos
Tendrán razón al fin, y habré vivido.

De "Como quien espera el alba" ( 1941-1944)

martes, 31 de diciembre de 2019

FANTASÍA VESPERTINA, DE FRIEDRICH HÖLDERLIN




Humea el hogar del sobrio labrador
que se sienta plácido a la sombra de su cabaña,
 ya suena hospitalaria para el viajero
 la campana vespertina en la aldea apacible,


 también ahora deben de volver los barcos al puerto,
 en ciudades lejanas donde se diluye gozoso el bullicio
 negociador del mercado y luce en el cobertizo tranquilo
la cena comunitaria para los amigos.


¿ Adónde iré? Viven los mortales
 del salario y trabajo,  alternando esfuerzo y descanso
 todo es gustoso, ¿por qué entonces jamás
 se duerme en mi pecho la espina?


 En el cielo de la atardecida florece una primavera
 de rosas incontables y el mundo de oro
 parece sereno. ¡Oh,llevadme allá
 nubes de púrpura! ¡ Así se deshagan,


en luz y aire,  mi amor y mi pena!
Pero como espantado de la súplica insensata, huye
el encanto, oscurece, y quedo solo,
bajo el cielo como siempre.

¡Ven ahora tú, dulce sueño ! Codicia demasiado
mi corazón.¡Te irás de una vez, juventud
inquieta y soñadora!
La vejez viene luego apacible y serena.



SU CUERPO ERA SU GOZO, DE BEATRIZ GIMENO



La novela de Beatriz Gimeno, inspirada en una historia real de la que se hizo eco la prensa escrita en diciembre de 2001,  consigue lo que no había encontrado en ninguna otra novela cuyo tema o trasfondo sea la dictadura franquista: la reproducción de un  ambiente opresivo, gris, irrespirable, mórbido, clautrofóbico que se mete en los huesos desde la primera página.   La dos protagonistas de la novela viven esa represión en carne viva, sin que se les dé respiro, porque el terror se interioriza y la mirada de los demás es carcelaria.

Lo que no debió ser más que una historia de amor de  dos mujeres que  se quieren desde su infancia  y deciden vivir juntas se convierte en una historia de inmenso  dolor.  Condenadas a una relación clandestina, que irremediablemente se hace pública, sufren los ataques furibundos de sus propias familias, la venganza prepotente de los hombres que no admiten su rechazo, la actuación de los psiquiatras torturadores de la época...  Aislarse es el único método de defensa que se les ocurre a estas dos mujeres, evitar a toda costa que se abra un resquicio por el que alguien puede penetrar en su intimidad y destruirlas. Porque además de ser una historia de amor prohibido y perseguido, la novela es también una historia de soledad. Impresiona esa relación en que el amor excluye cualquier otro vínculo, esa cárcel de amor que intentan crear Ali y Luz. Pero en esa cárcel ni siquiera son dueñas de las palabras; no se  atreven a ponerle nombre a su relación, porque el lenguaje también es del poder, que decide lo que se puede nombrar y lo que no, y el  nombre de su relación está inscrito en el código penal  y no solo en el moral.

Como no podía ser de otra manera, la novela trata también de la situación de la mujer en la España franquista. Si bien sus familias responden con un repudio más o menos duro, no se trata de  las dos familias más  ultramontanas que podían encontrarse en el país. Ambas han dado estudios universitarios a sus hijas, pese a lo mal visto que estaba este hecho en la década de los 50. En el caso de Luz,  el padre le da a su hija unos estudios universitarios que hubiera deseado dar al hijo que no tuvo. En el caso de Ali, también es el padre el que impulsa esa decisión de la joven pero por  una preferencia emocional que la antepone  a su hijo, quien  siempre estará resentido por esa preferencia inexplicable socialmente.  Significativamente, ambas familias llegarán a pensar  que la raíz de la sexualidad "torcida y perversa" de sus hijas  está en haberles dado una posición que las masculinizaba, que las sacaba peligrosamente del recto camino, el único para una mujer: casarse y tener hijos, atender al hogar. 

Sin duda, una novela recomendable  para que no se nos olvide lo que un día fue, y lo que nadie nos asegura que no pueda volver a ser.



domingo, 29 de diciembre de 2019

TERRA ALTA, DE JAVIER CERCAS

Antes de empezar una novela tendría que recordar aquello que decía el escritor portugués Gonçalo Tavares: quien  lee libros  malos piensa que es inmortal. Se podrá objetar que uno no sabe si un libro es malo o bueno hasta que  lo lee, y  que en todo caso, es un asunto subjetivo.  Poco que añadir salvo  que hay premios literarios, como el Planeta, que nunca han apostado por la buena literatura y sus riesgos, y en su derecho están, que lo suyo es vender y obtener beneficios.  Así que leer Terra Alta, de Javier Cercas, era un pecadillo del que era consciente. La novela no ha defraudado mis expectativas: es mala. Cercas tiene derecho a pensar en su bolsillo y escribir una novela para llenarlo. Los lectores tenemos derecho a alguna pataleta. 

     Toda la novela tiene  tufillo a encargo. ¿Qué triunfa ahora?: la novela policiaca. ¿Qué autor es conocido en nuestra geografía? Javier Cercas. ¿Qué premio se consulta para hacer los regalos de Navidad? El premio Planeta.  Un buen negocio.

    Sin duda, Cercas no necesitaba un manual de “cómo escribir una novela policiaca”, ha debido de leer unas cuantas con aprovechamiento.  Ha seguido los tópicos del género a la perfección. Para crear al detective búsquele usted una afición rara para un poli y unas cuantas manías, un pasado tormentoso, un historia de amor que se frustra, una hijo, preferentemente una hija, un secreto,  una amor a la justicia muy en lo hondo, una cierta tendencia a tomarse la justicia por su mano… Para la escena del crimen inspírese en Pierre Lemaître si necesita truculencia. Como está usted en España, que algún hilo conecte con la Guerra Civil. Como necesitará darle suspense cuando el truño decaiga,  corte una escena en su momento de supuesta  tensión, y vuelva 30 páginas después para contar que no ha pasado nada. Recuérdenos de vez en cuando que estamos en Terra Alta y no en Cerdeña, déle color local… La historia pasa dentro de la Historia, pero no se meta usted en profundidades, aunque, por supuesto,  el protagonista está siempre en el lado bueno de la Historia.En algunas páginas , la novela toma un poco de vuelo, pero es gallináceo. 

     Supongo que Cercas  tendrá muchas reseñas elogiosas. Lo bueno de escribir en un blog que leen cuatro gatos es que me puedo permitir la sinceridad, que nunca hay que confundir con la verdad.  

P.D. Que el nuevo año nos depare otro Planeta mejor .

sábado, 28 de diciembre de 2019

CANCIÓN DULCE, DE LEILA SLIMANI




Historia aterradora escrita con un estilo sencillo, elegante, sin estridencias. Leila Slimani se atreve  en “Canción dulce “con una estructura circular que es una apuesta arriesgada. Sabemos  el final de la novela  desde el principio, es  decir, nos sirve como primer plato el espeluznante asesinato de dos niños, y a su culpable, la niñera. Es la misma estructura que utilizó Pierre Carrère en El adversario  o Ruth Rundell en La mujer de piedra, con la que tiene muchas concomitancias. Seguramente la última novela de Katixa Agirre Las madres, no, está influida por la novela de Slimani, aunque la autora vasca no consigue mantener la tensión a la que esta estructura obliga si se quiere mantener el interés del lector.



El argumento en sí es también de los trillados, lo que requiere unas dosis de originalidad mayor  en el estilo y la atmósfera narrativa que envuelve al lector: una familia de clase media formada por un joven matrimonio (Myriam y Paul) y sus dos niños ( Mila y Adam) pasa por una crisis. Myriam, una brillante licenciada en   Derecho, se había quedado al cuidado de los niños mientras Adam estaba inmerso en una carrera profesional brillante. Myriam, pese a las reticencias de su marido,  decide iniciar su carrera profesional en el gabinete de un compañero de carrera. Esto crea la necesidad de contratar a una niñera. Cuando contratan a Louise creen haber encontrado a la niñera perfecta. La dedicación plena de Louise y su buen hacer como niñera y como ama de casa, liberan a  Myriam y a Paul de cargas y de preocupaciones; les permite centrarse en sus carrera y recuperar tiempo de ocio y relaciones sociales.Todo parece ir bien, por lo tanto. Louise es adorada por los dos niños y admirada por los padres. Sería el paraíso en la tierra si no fuera porque Louise se aferra a ese trabajo para huir de la soledad, de la desesperación, de la exclusión social brutal, de la depresión y de una desequilibrio mental cuya primera manifestación es su obsesión por el control de lo doméstico, su obsesión por la limpieza y el orden. Louise no tiene vida propia, ni un solo vínculo que la una a la tierra, ni una sola oportunidad de integración social para no acabar en la calle.

El talento de Leila Slimani consiste en que la necesidad de saber del lector va en aumento, obliga a este a una observación minuciosa del comportamiento de la niñera y a percibir las señales del desastre en pequeñas cosas que suelen pasar desapercibidas. La tensión aumenta porque el lector siempre tiene más información, más perspectiva que Myriam y Paul, y que los niños, por supuesto. Vemos cómo se va gestando la amenaza y como, sin quererlo, la pareja la precipita.
Otro reto que supera bien Slimani es el de no presentarnos a la niñera como un monstruo. Ciertamente la niñera acaba dando miedo, pero también da miedo que nuestras sociedades lancen a la nada social absoluta a este ser dispuesto a una entrega total para evitar el infierno de su exclusión, de su soledad y finalmente de la locura.
Les recomiendo vivamente la lectura de esta novela. Nada de lo que se diga en una reseña puede “spoilearla”, solo leyéndola se puede entrar en esa atmósfera enrarecida e inquietante que la autora crea con un estilo impecable.



martes, 24 de diciembre de 2019

Navidad y Literatura

Se acercan las Navidades y algunos las esperarán con alegría;  otros, con melancolía; quizá otros con temor o indiferencia. Días de reuniones familiares, que no siempre acaban bien, días en los  que las ausencias se agrandan y la soledad es una especie de maldición para tantos;  días que son el retorno imperfecto del pasado. La Literatura -no podía ser de otra manera- no ha desaprovechado las posibilidades narrativas que ofrecen estas celebraciones. Aquí les propongo varios títulos:
  1. Léxico familiar, Natalia Ginzburg
  2. Ordesa, Manuel Vilas
  3. ¿Qué vas a hacer con el resto de tu vida? Laura Ferrero
  4. Cuento de Navidad, Charles Dickens
  5. Navidades trágicas, Agatha Christie
  6. Papá Puerco,  Terry Pratchett
  7. Un regalo de Navidad, Stevenson
  8. Permafrost, Eva Baltasar
  9. Duelo de alfiles, Vicente Valero
  10. Navidad en las montañas, Ignacio Manuel Altamirano
  11. Mujercitas, Louisa May Alcott
  12. El pasado vuelve a Connemara, Anne Perry
  13. Noche de paz, Mary Higgins Clark 
  14. El ladrón de la Navidad, Mary Higgins Clark
  15. Las aventuras del carbunclo azul, Arthur Conan Doyle
  16. La dama del lago, Raymond Chandler
  17. La Navidad de Maigret, Georges Simenon
  18. Una Navidad diferente, John Grisham
  19. Una madre, Alejandro Palomas
  20. Un extraño en París, William Somerset Maugham
  21. El cuento de Navidad de Auggie Wren, Paul Auster
  22. Brooklyn, Colm Tóibín
  23. Días de Navidad, de Jeanette Winterson
  24. Cuento de Navidad, de Guy de Maupassant
  25. Cuento de Navidad, de Vladimir Nabokov 
  26. Cuento de Nochebuena, de Rubens Darío
  27. La Nochebuena de Encarnación Mendoza, de Juan Bosch
  28. Nochebuena del jugador, de Emilia Pardo Bazán
  29. Las cartas de Papá Noel, de J.R.R: Tolkien
  30. Navidades en Cold Comfort  Farm, de Stella Gibbons
  31. El ángel más tonto del mundo, Christopher Moore
  32. Tres cuentos:  Un recuerdo navideño, Una Navidad, El invitado del día de Acción de Gracia, de Truman Capote





domingo, 22 de diciembre de 2019

BROOKLYN, DE COLM TÓIBÍN: UNA NOVELA EXCELENTE

 En un momento de la historia, el narrador cuenta que los personajes se entusiasman con una película recién estrenada: Cantando bajo la lluvia. Estamos, por lo tanto, en 1952. Eilis Lacey, la joven protagonista, no encontraba   trabajo en su Irlanda natal y alentada por su hermana Rose, había emigrado a los EEUU, a Brooklyn en busca de una vida mejor, como tantos irlandeses. Antes que ella habían partido a Inglaterra sus tres hermanos varones. Muchacha seria y responsable, trabajará en unos grandes almacenes y estudiará contabilidad con la aspiración de pasar del trabajo de tienda al de oficina. Proyectos humildes para una persona humilde; sin embargo, la vida le demostrará que ni siquiera es  dueña de estos.

     Con estilo fluido, sin alaracas estilística, Colm Tóibín nos cuenta una magnífica  historia de aprendizaje y de desarraigos. Eilis pasa por todas las fases del emigrado: desorientación, tristeza, depresión, proceso de adaptación, proyectos de futuro. Sin embargo, una noticia inesperada le hace volver a Irlanda, a su casa natal. Y se inicia el  proceso de readaptación, porque nadie vuelve como se marchó. La historia tiene un giro final sorprendente que deja un regusto melancólico, y que plantea el tema de la construcción de la identidad, siempre latente en la novela. 

      Interesante también es la ambientación en el Brooklyn de la posguerra, una ciudad en crecimiento que recibe a miles de emigrantes, especialmente italianos e irlandeses,   y en la que se ve el empuje de la sociedad de consumo, individualista y atomizadora. Es por ello que los personajes sufren una nostalgia difusa del mundo que perdieron  y para el que realmente no existe viaje de vuelta.






viernes, 20 de diciembre de 2019

LAS MADRES NO, DE KATIXA AGIRRE

Me parece muy bien que la literatura se ocupe de temas que no han despertado el interés de los escritores varones. Ma parece bien, por tanto, que Katixa Agirre nos acerque a la vivencia de la maternidad desde un punto de vista que se aleja por completo  de la visión, o si se quiere, de la ceguera o la deformación de la pluma masculina. Sin embargo,  es mucho decir que sea una autora original. Hay muchas escritoras que le han clavado  el diente al tema de la maternidad desidealizada  con obras de gran calidad, como las de Vivian Gornick. Por no hablar de que todas las ideas que recorren la novela de esta novela  se han prodigado en ensayos, estudios y artículos desde que el feminismo empezó a dar sus primeros pasitos. Para mí, Aguirre, a estas altura de la Historia, no rompe ningún tabú: hace tiempo que sabemos que la maternidad no es ese sueño de hadas con el que intoxicaban a las niñas,  que no es un estado de perpetua felicidad, abnegación y entrega. Katixa nos viene a contar los que ya sabemos: que  las mujeres viven sentimientos contradictorios y más turbios de lo que la idealización de la maternidad dice: las mujeres se deprimen, a veces detestan a sus vástagos, se aburren, sienten que pasan a ser la madre de...  perdiendo su identidad, no son entendidas por su entorno, que no recibe bien ni sus tristezas ni sus bajones. ¿De verdad esto es algo nuevo para alguna mujer? ¿De verdad no se atreven todavía a expresar estos sentimientos? 

Por lo demás no es suficiente hablar de un tema que se cree arrinconado, ninguneado en la  literatura para  escribir una buena novela.  Técnicamente la novela es deplorable. La protagonista es una  escritora que se propone investigar y escribir sobre una joven madre que ha matado a sus dos hijos. En ese proceso reconoce en ella misma, madre reciente,  pulsiones destructivas. No estaría mal el planteamiento  si la autora no nos mareara con el proceso de buscar la información y sus divagaciones sobre ella. Cansa ya el truco del escritor que narra el proceso mismo de su escritura y su investigación.  Más cuando esa investigación no despierta interés por el personaje investigado.  Llegamos al final no sabiendo por qué Alice mató a sus hijos: que el lector se las componga. Para  este viaje a ninguna parte no se necesitan tantas alforjas.  Si el crimen no es más que la forma extrema en la que deriva la  depresión postparto, es un error  engañar al lector prometiéndole  una trama de suspense que desvelará  algo desconocido.

En fin, novela cansina, de lectura fácil, solo indicada para aquellos que a estas alturas no se hagan idea de lo mal que lo pasan  las madres cuando descubren en ellas sentimientos  mucho más feos y turbadores que los que les enseñaron en películas , novelitas o revistas rosas. También indicado para madres jóvenes que no tengan amigas lo suficientemente amigas para contarles la verdad de sus emociones.



domingo, 8 de diciembre de 2019

EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS, CIXIN LIU





Nunca hubiera leído "El problema de los tres cuerpos" de Cixin Liu de no haber sido propuesto por el Club de Lectura  Ciervo Blanco ( Madrid, Residencia de Estudiantes). La Ciencia ficción tiene sus adeptos y adictos , y también  sus acérrimos detractores. En mi caso, he leído algo de este género sobre todo en forma de distopías;  menos la  ciencia ficción bélica e hipertécnica, ese  despliegue de batallas con tecnologías fantasiosas en las que prima la acción.

 El problema de los tres cuerpos es una lectura amena, pese a sus muchos defectos. El primero es el  largo preámbulo en que asistimos al fanatismo desatado en China  durante su  Revolución Cultural. Sirve, sin duda,  para explicar la situación de la investigación científica en China, los recelos de la población hacia los intelectuales (incluidos los científicos)  y para crear a la protagonista como un ser fuertemente motivado para traicionar a su propio país, y preparado para odiar a la humanidad misma. Pena que el  interés de  la trama esté mal dosificado:  hay demasiadas páginas digresivas, demasiado repetición, demasiados momentos narrativamente injustificados. Por otra parte, los personajes son  esquemáticos, funcionales, estereotipados: en cierta medida, parecen personajes de cómic. Tampoco  hay buenas tramas secundarias que ramifiquen el interés del lector. 

La novela se puede leer sin saber gran cosa de Física, aunque ciertamente ayuda tener algunas nociones del irresoluble  problema de los tres cuerpos,   que da título a la novela, de  la relación gravitacional  entre los cuerpos en órbita, de la teoría de las cuerdas y sus 11 dimensiones, de la investigación sobre partículas subatómicas, sobre  la velocidad de la luz... Con todo, como ciencia ficción que es,  se extralimita hacia escenarios no previstos ni por la ciencia teórica más especulativa, como en la escena del desdoblamiento del protón. 

Por lo demás, la obra  cobra interés cuando se instala en el  tema eterno de la novela de ciencia ficción: la humanidad está en peligro,  primero por sus divisiones internas , después porque tendrá que enfrentarse a una fuerza desconocida. No digo más por no "spoilear" la trama. Hay novelas cuyo placer no depende de saber o no saber cómo acaban; hay otros, de entretenimiento, en que los "spoiladores" merecen recibir un bombardeo de palomitas de los lectores.

El invierno viene muy frío; este tipo de novelas está bien para combatir el tedio cuando no queremos que  perturbe nuestro  reposo el problema  de otros cuerpos.

sábado, 16 de noviembre de 2019

JAMÁS EL FUEGO NUNCA, DE DIAMELA ELTIT





Soberbia novela  de Diamela Eltit. No es un texto para buscadores de literatura de evasión, de lectura rápida, de argumentos llenos de peripecias y de pasiones distinguibles y digeribles. La escritora chilena, gran admiradora de Samuel Beckett,  nos ofrece un texto duro, de lenguaje seco y antirretórico, cuyo argumento se puede reducir a unas líneas: una pareja de militantes comunistas durante la dictadura de Pinochet viven en algún momento de principios del  siglo XXI  encerrados en una diminuta habitación; allí luchan entre sí por imponerse el  discurso político de un pasado fracasado y asisten a la inexorable decadencia de sus cuerpos y de su antigua relación amorosa.

Desde luego la novela puede entenderse como el certificado de un doble fracaso: el  fracaso de la lucha  política de la izquierda chilena desde la dictadura de Pinochet hasta los primeros años del siglo XXI ,  y el  fracaso del  feminismo que quería cambiar las relaciones de pareja con un discurso enraizado en  mayo del 68.  Y es que el poder y la dominación son dos temas que interesan especialmente  a Diamela Eltit. Es más, sus novelas se iluminan extraordinariamente si tenemos en cuenta la influencia que sobre la autora han tenido dos pensadores franceses, Michel Foucault y Pierre Bourdieu.

Michel Foucault disintió del esquema  binario marxista  del poder según el cual una clase dominante (la burguesía) oprime  a una clase dominada (el proletariado). Para Foucault, sin negar la existencia de dicha dominación, el poder se ejerce en la sociedad de una manera capilar, o dicho de otra manera, todas las relaciones son relaciones de poder: las que se dan en la familia,  en la pareja,  en la escuela, en el  hospital,  en un taller,  en un partido político, en un sindicato,  en un grupo de amigos, en un equipo deportivo... En todas ellas hay un lucha por hacerse con la significación de las palabras. En ese sentido, el lenguaje  es siempre una herramienta de poder. Para explicar cómo se ejerce el poder, Foucault  utilizó, en su obra Vigilar y castigar, la imagen del panóptico de Bentham. En el XVIII se proyectó crear  en las cárceles una torre central con cristales espejados desde la que se pudieran vigilar todas las celdas. Los individuos, al no saber si los estaban vigilando o no, se comportaban  siempre con el miedo de serlo e interiorizaran la disciplina. Este modelo es, según Foucault, común a todos los sistemas de control y vigilancia. Por supuesto, ningún poder renuncia a dominar por medios físicos directos cuando lo cree necesario.

Por su parte, Pierre Bourdieu, que compartía muchas ideas de Foucault, va a hacer mucho hincapié en la dominación simbólica, mucho más difícil de detectar por los dominados;  es más, la dominación simbólica funciona porque los dominados colaboran con ella voluntariamente, que no es lo mismo que decir libremente. Por lo tanto los dominados defienden  el imaginario colectivo que los oprime. En ese proceso de simbolización el lenguaje ocupa un lugar central.

En  Jamás el fuego nunca  Diamela Eltit disecciona  la dominación teniendo en cuenta lo aprendido de esos dos pensadores:

1. El poder de la dictadura. Indudablemente el poder de la dictadura se expresa en todas sus formas: vigilancia, persecución, brutalidad física, violaciones.

2. El poder dentro de la pareja: la protagonista lucha por no asumir el papel subordinado tradicional, pero fracasa.

3. El poder dentro de la célula revolucionaria. En las células revolucionarias clandestinas, la manipulación y la lucha por los roles es continua.

4. El poder sobre los espacios.  El espacio es además de real, simbólico. La minúscula habitación que ocupan los dos personajes  es un verdadero campo de batalla por la  apropiación de cada metro. La protagonista  ha de encogerse en la cama para dejarle a él mayor espacio y es relegada a un rincón para hacer sus cuentas. Su lugar es la minúscula cocina, obedeciendo en ello al imaginario colectivo. 

5.El poder en las relaciones laborales. Una vez a la semana la protagonista  asiste a un anciana inválida a la que su familia no asea.  Lo que no hace la familia por asco, ha de hacerlo la protagonista por una miseria que solo le da para llevar a casa arroz, pan, y cigarros para su marido. De ese sueldo además ha de sacar dinero para hacerse con los productos del aseo de la anciana.

6. El poder del lenguaje. Por una parte, los grupos revolucionarios no consiguieron que su lenguaje fuera aceptado e interiorizado por la sociedad como parte de un nuevo imaginario colectivo;  por otra, el mismo relato de ese pasado es motivo de pugna entre los dos personajes. Es el marido el que más veces pronuncia  "cállate" a su pareja. También se impone él con su silencio al negarse a aclarar acontecimientos fundamentales del pasado de su relación. 

7.El poder sobre los cuerpos. Los cuerpos se deterioran rápidamente pese a la resistencia que oponen a ello los sujetos. No es solo la naturaleza la que se impone sino también  la carencia de instrumentos para que no se acelere y no cause tanto sufrimiento. Los protagonistas no pueden acudir a los hospitales, no tienen  dinero para medicinas. El hospital es otro lugar de poder que los amenaza como ocurriera cuando no llevaron a su hijo enfermo sabiendo que harían caer y morir a toda la célula.

Una gran novela que bien merece una relectura.